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Antes de que terminara el mes de junio les compartíamos lo que era el Síndrome de Peter Pan y cómo saber si alguien cercano lo padecía.

Pero, así como en el cuento, Peter Pan no está solo y por lo general Wendy lo acompaña.

Un año después de ser descrito el síndrome de Peter Pan se habló del complejo o del síndrome de Wendy, el cual se caracterizaba por resolver los problemas en los que Peter Pan se había metido. La personalidad Wendy, esta más presente en mujeres debido a factores culturales y educativos; el perfil descrito por el psicológo Dan Kiley, la describe como una rescatadora de su pareja al sentirse necesitada y querida, lo que suele estar asociado a una idea errónea de amor, la cual está asociada con abnegación, sacrificio y resignación, adjudicándose la responsabilidad de que no existan disgustos en su compañero de vida, permaneciendo en la búsqueda de la felicidad constante.

Al parecer, la mujer con este complejo deja de ser pareja y pasa a ser como la mamá de su pareja, por eso no es de extrañar que la sexualidad en este tipo de parejas se vea disminuida considerablemente.

Al igual que los Peter Pan, las mujeres Wendy tienen un autoconcepto devaluado y para compensarlo buscan el reconocimiento y la valoración externa. Pero los sentimientos tienden a ser polares -desde el odio al amor, del enojo a la alegría- porque al no ser correspondida en sus expectativas cae en la autoconmiseración y el circulo vicioso inicia nuevamente puesto que depende de la aceptación social.

Veamos las características de una persona con el Síndrome de Wendy de forma puntual:

  • Sufre de complejo de inferioridad, un marcado temor a ser abandonada y fuerte necesidad de sentirse imprescindible.
  • Dado que se siente insegura y sola, tiene una enorme necesidad de sentirse respaldada.
  • Se echa la culpa de errores que no fueron su responsabilidad
  • Tiene miedo al conflicto lo que origina que acepte situaciones que no le son agradables.
  • Siente la necesidad de cuidar y proteger a los demás asumiendo una figura maternal. Termina por asumir el papel de padre o madre de su pareja.
  • Intenta hacer feliz a los demás constantemente.
  • Cree que la persona a quien protege abusa de ella, pero a la vez no puede dejar de tomar responsabilidades de la otra persona, implicándole disonancias cognitivas.

Sin embargo, en 1984, el síndrome de Wendy solo se refería en relación a la pareja. Actualmente también se asocia con las madres sobreprotectoras que les hacen la tarea a sus hijos, por ejemplo.  ¿Recuerdas la película “Los pequeños gigantes”? en ella aparecía un delgado niño con unas grandes gafas, en una ocasión llega al entrenamiento de fútbol americano rodeado de hule espuma, justo así serían las madres Wendy, mamás que crían a sus hijos en una burbuja irreal donde no pueden existir frustraciones o peligros, que a la larga tendrán hijos incapaces de responsabilizarse de situaciones, hijos Peter Pan.

El también denominado síndrome de la mujer madre también tiene como característica que se otorgan poco tiempo para ellas, pueden renunciar a sus metas profesionales y desarrollar perfecciones en las labores que desempeñan, pues como lo plantee líneas arriba, la valoración siempre es externa y su más grande temor se puede hacer realidad: ser rechazadas.

Cabe señalar que esta exigencia de perfeccionismo y el que se hagan responsable de las otras personas hace que las mujeres que lo padecen acaben teniendo síndrome de burnout, un trastorno psicológico que se hace presente por un estado de estrés permanente y una sensación de estar sobresaturada.

Modificar estas conductas y pensamientos no es fácil, requiere ser conscientes de la situación y no algo que parezca normal pues, hay que hacer hincapié que estas acciones que lleva a cabo Wendy no son muestra de generosidad si no de la necesidad de seguridad que requieren. Es importante que se adquieran herramientas de inteligencia emocional para la autogestión de sus emociones y a la par, poner límites sanos. Es necesario ser una madre responsable y soltar a los hijos. Los pequeños a cualquier edad son capaces de hacer su tarea y ayudar en ciertas labores de la casa, no es necesario que una sola persona realice todo; es preciso replantarse el pedir ayuda y relegar tareas. Además, es indispensable trabajar con la idea errónea de amor y fortalecer el autoconcepto. Por todo lo anterior, acudir a una terapia psicológica resultaría eficaz.

Hasta el próximo leencuentro.

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