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Es probable que alguna vez en nuestra vida hayamos experimentado esta crisis, que hasta el momento en que llegamos a urgencias o con algún médico le pone nombre: “Crisis de ansiedad”

Sabemos que los trastornos de ansiedad son de los trastornos con mayor prevalencia en la actualidad y muchas veces, están conformados por lo que se conoce como crisis de angustia las cuales se definen como la aparición súbita de miedo y malestar intenso con una duración variable que puede ser entre minutos y una hora los cuales vienen acompañados de taquicardia, mareo y dificultad para respirar (disnea) y sudoración fría, todos ellos síntomas congruentes que se presentan cuando sentimos miedo, aunque en este caso a gran escala. Dado que ocurren de forma súbita, las personas que lo experimentan creen que se trata de un infarto o consideran que están ante el peligro de una muerte inminente. Sin embargo, estas crisis no ponen en riesgo la vida.

Las crisis de angustia, conocidas también como ataques de pánico, eran hasta hace poco consideradas como un trastorno independiente, sin embargo, hoy día se sabe que son muy comunes dentro de cualquier trastorno de ansiedad.

El DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, abreviado como DSM por sus siglas en inglés) refiere otros síntomas además de los ya comentados, los cuales son:

  • Escalofríos o sensación de calor.
  • Sensación de entumecimiento o de hormigueos (Parestesias)
  • Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (separarse de uno mismo).
  • Miedo a volverse loco (a) o a perder el control.

Por lo intenso de los síntomas suele pasar que las personas tienden a anticipar los ataques, lo que causa un círculo vicioso de temor, de tensión y de estrés lo que aumenta la posibilidad de que aparezcan nuevas crisis.

Cabe destacar que las crisis de angustia, de forma aislada, no son indicadores de trastornos como tal pero si pueden indicar un mal manejo del estrés y un escaso control de pensamientos intrusivos. Si por el contrario, son constantes seguramente están asociados a otros problemas mentales como la agorafobia o el trastorno de ansiedad generalizada en cuyo caso la psicoterapia  desempeña  un papel fundamental, quedando la psicofarmacología y la psiquiatría relegada  a un segundo plano,  cuya  principal  indicación  es  la  complementariedad del proceso terapéutico, esto para que no exista una recaída cuando se termine la medicación.

Si es tu caso, mientras buscas ayuda profesional ten en cuenta estos consejos:

  • En tanto sigas luchando con tus sentimientos o les quieras alejar, es más probable que estos emerjan con mayor intensidad.
  • Se consciente de que cuando dejas de añadirle temor a esta situación el miedo termina por ceder.  
  • No aumentes tu pánico pensando en lo que podría pasar.
  • Practica técnicas de relajación.
  • Recuerda que aunque tus síntomas son muy desagradables e intensos no son peligrosos.

Ten en mente la frase de Orson Wells “solo hay una persona que puede decidir lo que voy a hacer, y soy yo mismo” así que toma cartas en el asunto y sé responsable de tu bienestar.

Hasta el próximo leencuentro.

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