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Sabemos que el ser humano es la especie más vulnerable desde su nacimiento, desde que salimos del vientre necesitamos de cuidados y protección, situación que se prolonga varios años, pero ¿qué pasa con los hijos de padres alcohólicos?

Durante el desarrollo infantil es imprescindible la estructura, la coherencia y la confianza, pero la adicción al alcohol de alguno de los padres condiciona la vida familiar produciendo un ambiente enrarecido, estresante e impredecible debido al comportamiento de la persona alcohólica, bien porque esta se pueda comportar de una manera violenta o desagradable o bien por la renuncia de funciones como padre o madre por causa de su consumo.

Una de las características de una familia con al menos un miembro alcohólico es que suelen hacer intentos por estabilizar al sistema familiar reaccionando de maneras que garanticen que el dolor sea lo más imperceptible posible, por dicha razón las emociones en el seno familiar comúnmente se reprimen o se expresan para culparse los unos a los otros. Los hijos de padres alcohólicos, niños y adolescentes, muestran poca capacidad para establecer amistades, se vuelven desconfiados debido a las continuas decepciones que han sufrido, se muestran con frecuencia fríos y distantes, incapaces de mostrar sus sentimientos.

La Herencia de un padre alcohólico

Para la Dra. Claudia Black – miembro principal en The Meadows Treatment Center, autora del libro Hijos adultos de alcohólicos y terapeuta familiar-, los hijos que se criaron en familias donde hay problemas de alcoholismo aprendieron a no confiar en los demás ni en sí mismos debido a lo dispar de los mensajes verbales y los no verbales. Por ejemplo, una madre podría decirle a su hijo que esta bien y que esta contenta con su familia, pero comunicarlo con un tono de voz bajo y entrecortado.

También temen que no les crean, se sienten avergonzados al mencionar que su padre o madre consume alcohol y hacerlo implica sentirse traidores al hablar del problema.

En su libro No hablar, no confiar, no sentir, la Dra. Black refiere que estos hijos para “sobrevivir” toman al menos un papel que le tocaría al adulto. Dicho rol funciona como un mecanismo de defensa y suele dar estructura ante la desorganización familiar pues, al no recibir la estructura y coherencia que necesita de sus padres, el niño trata de obtenerlo por el mismo. Estos roles son:  

  • El responsable

El niño o niña asume la responsabilidad de las tareas de casa o de la crianza de los hermanos. Raramente trae problemas a casa pues se siente responsable del alcoholismo de su cuidador. ¿Su meta? Sustituir las funciones de su progenitor alcohólico.

  • El Adaptador

Considera que lo mejor es no llamar la atención para sí mismo, se adapta a las circunstancias que se vayan presentando por lo que es común que viva en los extremos, de la extrema alegría al completo desanimo, de la escases al derroche.

  • El conciliador

Lo importante para este niño es que se sientan mejor, como si fuera el responsable de desaparecer el dolor familiar. Para este niño o niña es normal dedicar mucho tiempo y energía a bajar la intensidad de la tristeza, de la vergüenza, del miedo o el estrés general de casa. A la larga, es el niño que se vuelve víctima de las circunstancias por las enormes ganancias que le genera.

Pixabay, lisa runnels

En cualquiera de estas categorías, son claras las ventajas que estos roles tiene. En primera instancia, se mantienen alertas y pendientes para “activarse” cuando se requiera, conjuntamente estas conductas les consiguen la admiración de los padres por pensarlos maduros y fuertes, obteniendo cierto reconocimiento lo que les da a los infantes esta sensación de que están siendo buenos y que así su padre o madre lo puede querer.

Entre las desventajas podemos suponer que estos roles aseguran la codependencia por lo que en la vida adulta es común encontrarlos con parejas alcohólicas o ser ellos mismos alcohólicos.

Por supuesto, también existen los hijos de padres alcohólicos que no se ajustan a ninguna de estas tres categorías y son aquellos quienes tienden a manifestar una conducta inadecuada y problemática como el abuso de sustancias o el delinquir. Estos niños, a decir de algunos especialistas, desorganizan su propia vida y la de los demás miembros con el objetivo de distraer la atención del problema de alcoholismo. También están aquellos que resisten a este sistema y no caen en el alcohol o con personas dependientes a este, a ellos Black los ha llamado los sobrevivientes, aunque reconoce que lamentablemente son una minoría.

Como comentaba al inicio, la confianza es un elemento vital en el buen desarrollo de un niño o una niña y en la adultez, la falta de esta hacia al entorno y a sí mismos se convierte en un gran problema; tienden a aislarse por no considerar a los demás como una red de apoyo, no validan sus emociones por pensarlas incorrectas, ponen barreras de autoprotección cada vez más grandes lo que alimenta las emociones de vergüenza, de culpa, de impotencia y de miedo.

Lastimosamente, la gran mayoría de los hogares alcohólicos llevan implícito el maltrato verbal y el físico, que por supuesto, también deja sus marcas de las cuales hablaremos en los siguientes artículos.  

Hasta el próximo leencuentro.

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