Hola, soy Persefone, mi inquietud va en relación a la manera de sortear los diferentes estresores de esta realidad en la que vivimos, si bien todo cambia, es impermanente y eso es lo que regala a la vida experiencia y no certeza. Es innegable que después de la pandemia hubo cambios significativos en la relaciones, se priorizó la comunicación a distancia y eso nos ha dejado una incapacidad para relacionarnos en persona y limita nuestras interacciones a «emojis» y likes/no likes, situación que ha derivado en la invisibilizacion de las personas.
Además de que cada día se vive más en «silos» que en comunidad. Dejamos de ser seres humanos para convertirnos en generadores de contenidos para monetizar en lugar de procurar relaciones humanas para trascender.
Y ahí mi inquietud o pregunta, ¿cómo malabarear está nueva realidad con sus estresores y demandas sin sentirse solo, abrumado, sin perder la calma, la motivación, el sentido de ser y hacer, sin perder la confianza en la humanidad?

Perséfone, muchas gracias por escribirnos y sobretodo por darte la oportunidad de compartir lo que sientes. Efectivamente la pandemia nos reseteo. La incertidumbre, el exceso de malas noticias, la pérdida de la libertad de tránsito, el tener que abstenernos del contacto físico, los familiares y conocidos que murieron, hizo que reconfiguráramos nuesto mundo.
Los cambios que surgieron por sobreviencia como las clases en línea y el trabajo remoto, en muchos casos siguen siendo la normalidad porque resultaron herramientas “efectivas” sobretodo para la economía. Las empresas han ahorrado en tener menos empleados de forma presencial, los trabajadores ahorran en transporte…pero el desgaste emocional ha sido inconmesurable.
La factura emocional más alta está justo en los dos puntos que señalas, por un lado la desconexión física y por el otro el exceso de exposición a las redes sociales aunado a la exigencia de tener una vida que sea altamente gratificada con likes.
Regresando al orígen
Lo primero que necesitamos es regresar la mirada hacia nosotros mismos como lo estás haciendo ahora, tomando distancia de las exigencias externas para tomar conciencia de lo que tiene o no sentido para ti.
Ciertamente no podemos cambiar la realiad pero si podemos cambiar nuestro entorno, quedarnos con las cosas nuevas que nos sirven y modificar aquellas que nos conflictuan.
Te comparto algunas herramientoas para recuperar la brújula[1]:
- Dejar de intentar “sentirte bien” todo el tiempo, esto implica conectar con tus emociones, la tristeza, por ejemplo, nos ayuda a mirar las cosas que debemos atender porque ya no son suficientes para nosotros.
- Reducir el peso de “tener que hacerlo todo” El secreto no es hacer más, es elegir mejor. Sí, hay mucha presión social de estar siempre activo y presente pero tu, ¿qué quieres? ¿qué te hace sentir bien? Prioriza la calidad por encima de la cantidad de cosas.
- Actívate, este es quizá el punto más complejo, porque pensamos que necesitamos motivarnos para çaccionarnos, pero en realidad la motivación curge cuando conectamos con nuestros gustos y pasiones. Cada semana elige por lo menos una sola cosa que te dé sentido. No tiene que ser nada extraordinario, empieza por actividades como dibujar 10 minutos, escribir lo que sientes, salir a caminar, bailar o escuchar tu música favorita. Hazla aunque no tengas ganas. Pequeñas acciones repetidas crean identidad: “yo soy alguien que sigue intentándolo”.
- Combatir la soledad sin forzarte a ser sociable reconéctate físicamente con las personas que son importantes. No necesitan ser muchos, basta con una sola persona que te escuche de verdad. Puede ser un amigo, un familiar, un colega, lo importante es volver a conectar con esas personas que tienen la misma necesidad de vincularse que tu.
- Reconecta con tu “por qué” personal El sentido de vida no siempre esta vinculado con acciones extraordinarias. Empieza por algo tan básico como enfocarte en:
- “Quiero ser alguien que no se rinda aunque duela”.
- “Quiero crear algo bonito aunque sea pequeño”.
- “Quiero que mi presencia haga que alguien se sienta menos solo”.
Pregúntate: ¿qué es lo más pequeño que puedo hacer hoy para que, dentro de un año, yo mismo me sienta orgulloso de no haberme rendido?
- Regula tu tiempo en redes sociales, si, no podemos evitar interactuar pero se ha comprobado que el exceso de exposición a las redes sociales genera ansiedad y depresión por que nos sentimos con la necesidad de competir con las “estilos de vida” que exponen nuestros contactos. Procura usarlas mejor para enriquecer tus conocimientos.
Si a pesar de estas herramientas sientes que la soledad y la desconexión emocional siguen abrumándote, recuerda que es importante tratarlas antes de que se conviertan en problemas más complejos. No estás sola, en Mentalizarte estamos preparados para acompañarte, ¡Consúltanos!
Esta columna llega a ti gracias a la colaboración de Clara Sánchez, comunicóloga y psicoanalista. Puedes enviar tus consultas o preguntas con tu nombre, utilizando un pseudónimo o escribiéndote de manera anónima ya sea en nuestra sección de comentarios o vía correo electrónico a csanchez28@gmail.com. Les daremos respuesta en las siguientes entregas.
[1] Purposeful Routines: Small Habits That Align With Your Values publicado en Modern Me Psychology recopilado de https://modernmepsychology.com/purposeful-routines-small-habits-that-align-with-your-values/
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