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Hemos oído de los numerosos beneficios que tiene para la salud tener un animal de compañía; los niños que crecen con mascotas muestran una mayor empatía, autoestima y desarrollo cognitivo mientras que en los adultos mayores hay menor probabilidad de tener problemas de salud, genera más movilidad y una mayor sensación de bienestar.  Parafraseando a Arthur Schopenhauer, las personas que forman conexiones amorosas con los animales demuestran una mayor capacidad de amor, empatía y compasión, lo que nos hace mejores seres humanos.

Es por eso que la muerte de una mascota puede ser una experiencia verdaderamente traumática y crear un gran vacío en nuestros corazones y vidas, comparable a la pérdida de un familiar cercano o amigo. Como humanos, proyectamos en nuestros queridos acompañantes de cuatro patas nuestros pensamientos, emociones e ideas: nos vemos en nuestros animales. Por eso, no es sorprendente que un estudio realizado por el Journal of Mental Health Counseling en la década de los ochenta descubriera que los dueños de perros ubicaban a su mascota igual de cerca que su familiar más cercano, incluso el más cercano de todos en el 38 % de los casos. Y es que si preguntáramos a cualquier persona qué cualidades tiene su mejor amigo nos responderían con una serie de atributos como: autenticidad, confiabilidad, aceptación, respeto, perdón, apoyo, ser un buen oyente, no enjuicia y está ahí cuando lo necesitas… ¿Cómo se compara esta lista con la opinión que tienes de tu acompañante peludo? Esta más que claro ¿verdad?

Otro factor que puede hacer más cercana la relación humano-mascota es que como humanos es común tener conflictos con personas de la familia sobre religión, dinero o política, conflictos que pueden crear una distancia emocional entre ellos. Sobra decir que los humanos y las mascotas no tienen este tipo de conflictos: las mascotas dependen al 100 de su compañero humano. Sí, puede enojarse con su perro por morder sus zapatos o sacar la basura, pero estos sentimientos de frustración y enojo se disipan rápidamente después de que su mascota lo mira de reojo o trae su juguete.

En el caso de los perros, por ejemplo, su adaptación ha llevado 10,000 años y durante muchísimas generaciones ha evolucionado para prestar atención al ser humano. Imágenes por resonancia magnética de su cerebro muestran que estos responden a los halagos de sus dueños con la misma intensidad que cuando se les da comida, además, una investigación realizada por el Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Juriquilla, descubrió que son capaces de reconocer a las personas y de aprender a interpretar sus estados de ánimo a partir de sus expresiones faciales, lo que demuestran que los perros pueden entender las intenciones de los humanos. Por supuesto esto hace un gran vínculo.

Como cualquier otro duelo, las circunstancias de la muerte modifican mucho la vivencia de la pérdida, el nivel de dolor puede depender de su edad y personalidad, la edad y personalidad de su mascota, del diagnóstico, de la calidad de la relación; el duelo no tiene línea de tiempo ni límites ni es un proceso que se vive igual en todas las personas aunque, a menudo, las personas que viven solas tardan más en llorar porque su compañero desempeñó un papel tan importante en sus vidas. Así pasa para las personas en situación de discapacidad que pierden un perro de terapia o de visión porque el animal no solo era un compañero sino también una ayuda vital para sus tareas diarias.

Si has perdido una mascota recientemente, trata de recordar a tu compañero manteniendo vivo el amor, quizá puedes tomarte un tiempo para enmarcar una foto de el, mantener las cenizas en un lugar especial, puedes hacerle un poema o un collage de fotos. Mantener vivos los recuerdos de tu querido compañero puede ser la forma más saludable de superar el dolor. Quizás encuentres consuelo la mayoría de los días simplemente recordando su vida juntos, a veces estos recuerdos traerán lágrimas, pero, a medida que pasa el tiempo, los recuerdos también pueden ser una fuente de alegría y de inmensa gratitud al recordarte que tuviste la suerte de compartir un tiempo con ese peludito.

También puedes entrar a petloss.com, un sitio web para quienes experimentan una pérdida o un dolor anticipado con una mascota con enfermedad terminal. Este sitio ofrece salas de chat con conversaciones de apoyo en línea sobre la pérdida, claro esta que no sustituye la consejería tanatológica.

Perder a un compañero incondicional siempre duele, es nuestra labor honrarlos y agradecerles el tiempo en que coincidimos.

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