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Reflexiones de un Agilista mexicano.

Ivan Samkov en Pexels

Lamentablemente la pandemia del COVID nos ha alterado a todos, con impactos muy variados que van desde el dejar de hacer ciertas actividades, hasta eventos dramáticos que dejan una huella profunda y afectaciones de por vida, tragedias y sí, me refiero a los dolorosos fallecimientos. El cambio que sin duda estará siempre latente, pero cambios tan abruptos, tan disruptivos, inesperados y con panoramas que en ocasiones son desalentadores, nos perturban y provocan el sentirnos dentro del ojo del huracán o ser parte de la tragedia misma.

¿Qué sucede cuando tantos cambios se vuelven un caos en todos nuestros contextos?

Como Agilista he experimentado y vivido que, ante la incertidumbre, los humanos formamos líneas de equilibrio, de ajuste, son como cuerdas flojas atadas a puntas de rascacielos, son motivadores extrínsecos, los que nos hacen cruzar al otro lado sin recibir ningún beneficio o retribución material o financiera y en la mayoría de las ocasiones nos colocan en alto riesgo, en probarnos a lo desconocido. Van desde una meta, el concluir una carrera, el lograr el primer lugar en aprovechamiento educativo, bajar de peso, un diplomado, certificaciones, maestrías, doctorados, vivir en pareja y más, pero ninguno de éstos motivadores es tan poderoso como lo es la Familia, nuestra Familia.

En el siguiente texto trataré de resumir algo primordial dentro de la cultura Ágil: La Supervivencia ante el caos y le añado el ingrediente del empuje que puede representar nuestra familia, bajo la óptica de las Empresas y el Gobierno ante una situación de crisis sanitaria global.

Si bien es cierto que el contexto familiar no se deja aún percibir en los ambientes laborales, he notado que cada vez las Empresas pretenden acercarse un poco más a sus colaboradores para conocer el estado familiar de Ellos; procuran mantener a sus colaboradores clave de la mejor manera posible y se han dado cuenta qué tan importante es mantener el talento; pero no solo esto; sino también han abierto la oportunidad al debate del cómo crear talento y lo mejor de todo, el cómo desarrollarlo dentro de las mismas organizaciones.

¿Nos estaremos adaptando de una forma idónea?

Siento que aún hay un zanja ancha, deforme y profunda, explico brevemente, si bien es cierto que es de mucho apoyo nuevas políticas empresariales, el uso de herramientas colaborativas, procesos y procedimientos, sigue faltando una visión integral sostenida por pilares del ámbito social y político, es otras paabras, el acompañamiento de los gobiernos.

La iniciativa privada se mueve de acuerdo a sus intereses y se han dado cuenta del cambio positivo hacia el desempeño y producción, originados por los esquemas laborales flexibles, con las herramientas de colaboración a distancia y técnicas innovadoras que les permita fluir más rápidamente sobre las cadenas de valor entre sus departamentos hasta llegar al consumo de sus productos y servicios.

Y con todo ello apenas se ha detectado qué tanto podríamos mejorar en un primer plano a muy alto nivel.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Como Agile Coach, uno de los aspectos más importantes dentro de la Agilidad es el Liderazgo, y éste no existe si no se tiene un punto de palanca súper fundamental, importante y radical para la supervivencia: La disposición de aprender.

Y con esto, el panorama se vuelve más complejo por una serie de afectaciones propios de las secuelas que esta pandemia nos ha dejado a nivel personal, familia, de nuestros hábitos y rutinas, de desórdenes emocionales, afectaciones de índole laboral y financiera, retos empresariales y horarios extendidos que, por supuesto, pueden impedir dicho aprendizaje y la necesidad de encontrarle una dirección adecuada pero de ahí es donde parte la necesidad de hacerlo.

Para Mi, la agilidad tiene tres características que realmente nos hacen vivirla:

  • Avanza lo más pronto posible con lo que identifiques más importante y urgente.
  • Comete errores controlados que te permitan aprender y con ello a mejorar.
  • No pierdas tu sentido, el propósito ante lo que te has determinado a realizar.

La cultura Agile (ágil) por naturaleza promueve el mantenerse productivos en ambientes turbulentos, incómodos y ¡ya bastante tenemos con la pandemia!

Es necesario que tomemos un tiempo para practicar una retrospectiva -ceremonia dentro de los marcos de trabajos ágiles, la cual la considero la más importante de todas-, se han realizado experimentos en donde empresas de diferentes ramas de la industria, se sientan a charlar sobre sus problemas y se dan cuenta que sus quejas no distan mucho entre sí. Se ha dado el caso que temas de logística y de seguridad en la Industria de la aviación comercial han dado respuesta a problemas en restaurantes y lo mismo que temas de lanzamientos de aviones en porta aviones militares han dado ideas a nuevas técnicas de trabajo en equipo.

Con todo lo anterior y lo mucho que hay por descubrir ¿Qué tan beneficioso sería el ver a las Empresas como centros educativos? Sería genial, ¿cierto?

Pues he aquí, la alternativa que deseo dejar asentada al cierre de esta colaboración. La alternativa de tener TODOS nuestros sentidos abiertos al aprendizaje y no solo en el ambiente laboral, habrá quienes ni tengan un trabajo fijo, ni oficio ni ideas para la supervivencia diaria y con responsabilidades muy fuertes como hijos, adultos mayores, enfermos, el pago de una renta, entre otros.

Hoy en día, varios marcos de trabajo de agilidad con apoyo de la Psicología, promueven desde las oficinas de Directivos y de talento humano el crear esquemas que permitan, en primera instancia, el compartir información y conocimientos, el feedback positivo y la retrospectiva por mencionar algunas actividades y herramientas que permitan desarrollar Universidades Empresariales.

A lo anterior, puedo sintetizar de la siguiente manera:

  • Reconoce lo que te aqueja y no te permite avanzar.
  • Busca una charla tipo Retrospectiva con personas clave a tu alrededor, hay mucha información al respecto en red.
  • Fragmenta los impedimentos a grado que te sean fáciles de identificar y gestionar.
  • Proponte uno o dos objetivos claros, concisos y los resultados que deseas alcanzar en un tiempo determinado (en otro texto hablaré de los OKR).
  • Encuentra, enlista y encuadra tus motivadores intrínsecos y cada día encuentra en ellos voluntad pura que te empuje a continuar (voluntad pura como la de John Wick).
  • Y lo más importante, visualiza periódicamente si lo que estás haciendo produce un efecto positivo para Ti y para los demás.

Es difícil, ciertamente lo es. Nada a partir de la pandemia será trivial como antes.

La competencia se ha vuelto más aguda, agresiva, inestable e incierta.

Lo que balancea el caos es nuestra determinación de ocupar nuestra voluntad para crecer y desarrollarnos en los contextos de vida que nos atañen en ese momento.

Así como para el cambio su máximo propósito es mantenerse, para Nosotros debe ser nuestra máxima el propósito de voluntad pura en adaptarnos a él.

Esta columna llega a ti gracias a la colaboración de Josué Aarón González Dounce. Puedes hacerle llegar tus comentarios directamente en nuestra página o mediante su correo electrónico jadounce7304@gmail.com

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