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Irma nos pregunta:

Tengo tres años de casada. Mi esposo y yo hemos tenido una relación cordial y, hasta hace un par de meses, nuestra vida íntima había sido muy agradable, pero en el último año mi pareja le dedica cada vez más tiempo a las redes sociales, tanto que cada cosa que hacemos está pensada desde la forma como desea compartirla en sus redes, por ejemplo, si vamos a comer se interesa en como se ve el platillo, en tomarle la mejor foto, en muchas ocasiones ya ni lo come. Lo mismo sucede si salimos de paseo, la prioridad es registrar el lugar y compartir lo que hicimos. Cuando veo sus historias en Instagram siempre pienso, -sería genial que nuestra relación fuera como se ve en las redes-. Ya hemos peleado muchas veces por ese tema, incluso le he dicho que me gustaría ser tan atractiva para él como lo son sus redes.  Ante mis reclamos se enoja y se aleja aún más, creo que ya ni el sexo le resulta tan atractivo…se duerme hasta muy tarde actualizando sus estados….¿que puedo hacer?

Irma, muchas gracias por escribirnos, entendemos que estás pasando por una situación muy frustrante que cada vez se presenta con más frecuencia, por lo general en los adolescentes y jóvenes, pero los adultos no estamos exentos. Sólo para que te des una idea de su incidencia, se ha detectado que el 33% de los usuarios de Smarthpones sufren miedo irracional a salir de casa sin su celular por que sin él se sienten desconectados del mundo. Ahora bien es importante distinguir entre el gusto por las redes y la adicción a las mismas, te explicamos en que consiste la diferencia.

Para empezar es necesario comprender que el poder seductor de las redes sociales radica en tres factores muy importantes, el primero es  la inmediatez, luego el distanciamiento físico, -muy ad hoc para las personalidades introvertidas-  y finalmente la validación que recibimos mediante la retroalimentación que nos dan “nuestros seguidores” con las reacciones que recibimos de los posteos o con sus comentarios.

Visto así, resulta muy excitante. ¿Quién se resiste a ser famoso y recibir halagos? Pareciera incluso un juego inocente y divertido pero en algunas casos estos elementos de los que hablamos se convierten en la fórmula perfecta para esconder debilidades afectivos como el exceso de timidez, la baja autoestima, la hiperactividad y hasta enfermedades como la depresión.

Ahora bien para continuar con esta diferenciación es importante señalar que hablamos de una adicción a las redes sociales o de nomofobia, como se le llama ahora, cuando hay “una afición patológica que genera dependencia y resta libertad al ser humano al estrechar su campo de conciencia”. Echeburúa y del Corral (2010: 92). 

Partiendo de esta definición, la persona centra su atención y sus intereses a una sola actividad, en este caso las redes sociales, porque en ella encuentra no sólo placer sino que sustituye, como decíamos anteriormente deseos y necesidades. El principal problema con las redes es que se convierten en un escenario donde podemos, como nos describes en tu pregunta, inventarnos cualquier historia, nos dan like, nos hacen sentir importantes y, acabamos por creérnoslo. Por supuesto este “reconocimiento” se convierte en un estímulo suficiente para seguir brillando en ese escenario virtual aunque en el mundo real no podamos hacerlo.

Rosa María Díaz (2014: 54) lo resume así: “A nivel psicológico, la adicción de determinadas aplicaciones tecnológicas puede relacionarse con inestabilidad emocional, depresión, ansiedad, irritabilidad, empobrecimiento afectivo, disminución de la capacidad de juicio y dificultades para afrontar los problemas cotidianos.” De ahí que, cuando tu le haces notar a tu pareja que la relación no va bien, él se repliega y se refugia en sus redes, espacio donde lejos de recibir reclamaciones lo enaltecen.

Decíamos que es muy importante detectar si su afición ya está rayando en la adicción observa si presenta las siguientes conductas:

  1. Impulsividad por revisar constantemente su teléfono
  2. Cada vez necesita más tiempo conectado
  3. Tiene síndrome de abstinencia cuando se interrumpe la conexión o cuando está en un lugar donde no hay señal.
  4. Utiliza las redes más allá de lo normal, es lo primero que hace en cuanto despierta y lo último que hace antes de dormir, no suelta el teléfono mientras come, etc.
  5. Deja de atender otras actividades para poder usar más Internet
  6. Manifiesta deseo de dejar de usar las redes pero no logra dejarlas

Este último punto es muy importante porque nos habla de que, aunque tu pareja ya haya podido detectar que tiene un problema, no consigue alejarse de las redes porque requiere apoyo profesional para atender las carencias personales de las que hablamos que lo llevaron a refugiarse ahí. La adicción va generando a su vez una serie de repercusiones en la salud mental, entre ellas:

  • Malestar emocional
  • Insomnio o fatiga por los tiempos que pasan conectados
  • Falta de atención y/o descuido de sus actividades laborales y personales
  • Ansiedad por revisar las reacciones que generan sus posteos
  • Su actitud depende de la reacciones que recibió tras sus publicaciones.

Si, de acuerdo a lo que revisamos, consideras que en el caso de tu pareja solo se trata, hasta ahora, de una afición urge atenderla antes de que se convierta en una adicción. Es importante que le expreses a tu pareja que te sientes muy descuidada y que la relación de pareja se está mermando por esta actividad. Deben buscar ayuda, incluso podrían pensar en una primer instancia en una terapia de pareja para que ahí el terapeuta defina si requiere una atención mayor. Ahora bien si ya es abiertamente una adicción, necesita de la atención de un especialista que pueda intervenir antes de que las consecuencias de esta actividad sean irreversibles tanto es sus relación como en el resto de las esferas de su vida.

Recuerda que esta columna llega a ti gracias a la colaboración de Clara Sánchez, comunicóloga y psicoanalista. Puedes enviar tus consultas o preguntas con tu nombre, utilizando un pseudónimo o escribiéndolas de manera anónima ya sea en nuestra sección de comentarios o vía correo electrónico a csanchez28@gmail.com. Les daremos respuesta en las siguientes entregas.

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Referencias:

  • Chóliz, Mariano y Marco, Clara (2012), Adicción a Internet y redes sociales. Tratamiento psicológico, España: Alianza.
  • Echeburúa, Enrique y del Corral, Paz (2010), “Adicción a las nuevas tecnologías y a las redes sociales en jóvenes: un nuevo reto”, en Adicciones, vol. 22, núm. 2, España: Sociodrogalcohol.
  • Díaz, Rosa María (2014), “Intervención en adolescentes”, en Carbonell, Xavier [coord.], Adicciones tecnológicas qué son y cómo tratarlas, España: Síntesis.
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