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El fin de semana fui a ver Joker, lo que más me impacto fue una frase que escribe en su libreta y que estuvo resonando en mi cabeza: “lo peor de tener una enfermedad mental es que la gente espera que actúes como si no la padecieras lo he considerado tan cierto que el resultado de aquello que pensé se expresa en estas líneas.

Un día mi paciente diagnosticado con depresión moderada me comentó que su mujer se enojaba mucho con él, se enojaba porque a veces se quedaba viendo un punto fijo tratando de que no le viniera el dolor intenso de cabeza o, mejor dicho, tratando de controlar su dolor. También sus hijos se molestaban con él pues no tenía ganas de ir al parque y cuando lo hacía no quería jugar a la pelota con ellos. Se ha percatado que sus hermanos no hablan del asunto y que incluso le preparan bebidas alcohólicas en las fiestas (aun cuando les ha dicho que esta tomado medicamento) y aunque de vez en cuando se pueda tomar una, no deja de sorprenderle que siempre le preparen más. Además, su mamá le ha dicho que la desespera el no verlo motivado y que debería de dejar la medicación e ir a ver si no le andan haciendo un trabajo de brujería…

Para el caso de la depresión -que es el tema que no ocupa- como en cualquier trastorno mental, la persona que lo vive no es la única afectada; en general la familia también se ve impactada por la impotencia, la falta de entendimiento, el enojo y las modificaciones en la rutina que se deben de realizar.

Acciones bien intencionadas pero, poco benéficas.

Es quizá por este actuar del como si no lo padecieras, o por la falta de información en la que se encuentra la familia y la sociedad, que se cae en esta serie de acciones y discursos:

  • ¡No te dejes caer! Échale ganas

La depresión no es un momento de tristeza que desaparecerá en las siguientes horas, sin embargo, es común que los familiares y amigos quieran motivar a su paciente con este tipo de frases. Lamentablemente esta acción suele producir enojo y la sensación en la persona con depresión de que no entienden por lo que está pasando.

  • Recriminar

“No estas haciendo nada por ti” “No has salido de la cama en todo el día” son frases que reprochan aquello que evidentemente no se ha podido hacer. La depresión no es una decisión, tareas que antes se podían hacer sin problemas hoy pueden tornarse agotadoras o carentes de sentido. No debemos obviar lo incapacitante que resulta la enfermedad, la persona deprimida no puede actuar como una persona sana, menos aún sin la medicación adecuada en conjunto a una psicoterapia.

Imagen de Pixabay, Anemone123
  • Practicar la pseudoempatía

Es lógico que el convivir con una persona enferma afecte nuestro estado de ánimo, es natural sentirnos decaídos, frustrados, enojados y desalentados pero, sucede que en ocasiones podemos hablar de ese sentir pensando que así se siente la persona deprimida, incluso se llega al extremo de hablar sobre lo que se hizo para salir de ese estado emocional como si se tratará de pasarle la receta de cocina.  Es importante saber que acompañar no debería ser imponer ni pensar que lo que yo he vivido es igual a lo que esa persona vive.

Otra acción común es alentar el discurso pesimista del paciente al hablar de cómo me siento, de como ha cambiado la vida, de mi propio estado de ánimo. Ser novia, amiga, pareja, madre o hermano nos hace personas clave en la recuperación de la persona con este diagnóstico, la cercanía es importante pero, no implica que tengamos la capacidad de dar atención psicológica.

  • Caer en la sobreprotección

Tener una persona deprimida en casa nos hace sentir la necesidad de cuidarla y de protegerla, lo que hace muy fácil que se tomen responsabilidades y decisiones que no son propias. La esposa de una paciente me decía que a raíz del diagnóstico de su marido había pensado que lo mejor era comprar una silla de baño y meter a su marido con ella en la ducha diaria para que al menos se bañara. Otra persona me compartía que se paraba a las 4 de la mañana a hacer y darle el desayuno en la boca a su madre pues como no estaría desde las siete, no confiaba en que se parara a desayunar.  Ejemplos como estos evidencian que la sobreprotección genera dinámicas de dependencia y de anulación que pueden resultar factores que mantengan el proceso depresivo.

Es verdad que la recuperación requiere un rol activo del paciente, siempre en la medida de sus posibilidades en cada momento del proceso. Tanto la familia, el paciente y sus seres queridos deben ser conscientes de que no se trata de un proceso lineal y que es esperado incluso que haya altibajos, deben saber no se trata de imponer ritmos, se trata de tener paciencia.

Si tienes dudas sobre cómo ser de ayuda en caso de que tengas una persona cercana con el diagnostico de depresión, acércate a su psicólogo o psicóloga y exprésale tus inquietudes, seguramente te será de mucha ayuda.

Hasta el próximo leencuentro.

Si quieres leer más sobre este tema te recomiendo:

https://www.bicaalu.com/tintero_digital/2019/bicablog_20190702.php

https://mentalizarte.mx/2017/12/05/depresion-decembrina-cuando-la-navidad-duele/

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