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divorce-619195_1920   Abordar cualquier tema en las relaciones de pareja es de por sí complejo, dadas las diversas características que posee cada persona. El presente artículo tiene como fin, observar algunos de los comportamientos de las personas que atentan en contra sus mismas relaciones de pareja a fin de que puedan mirarse a sí mismos en los momentos en que están vulnerando su vínculo amoroso. Sabemos pues que cada individuo va aportando a su relación, los ingredientes necesarios para que puedan sobrellevar lo mejor posible su experiencia como pareja. Desde luego, nadie llega a una relación con la consigna de querer fracasar o albergando pensamientos del tipo: “voy a sufrir mucho en esta ocasión”, de ninguna manera.

   Comprendemos que nadie nace sabiendo cómo relacionarse con los demás, sobre todo en el ámbito sentimental, ya que en el transcurso del crecimiento, (emocional y social) nadie nos enseña. No obstante, hay algunos aspectos en las relaciones sentimentales, que guían a algunas personas a vincularse de formas no muy sanas, y de esas relaciones, muchas de ellas han de terminar, a veces en no muy buenos términos, porque probablemente hubo dolor, en una o ambas partes, o en otras ocasiones, la relación termina en buenos términos, aunque claro, de esos idilios amorosos son menos.

   Entender por qué determinadas personas hacen lo imposible (de forma inconsciente) para que su relación termine es por demás, una tarea difícil, de ahí que situamos nuestra vista ahí para mirar más de cerca en qué consiste un autosabotaje. Entendemos por sabotaje a la obstrucción en contra de algún proyecto, alguna orden, alguna decisión, alguna idea, etc. A partir de esta descripción, podemos decir que quien realiza un sabotaje, está atentando intencionalmente contra algo, una idea, un proyecto, una organización, una asociación, etc. Pero para ser más específicos y en lo que a nosotros se refiere, describiremos entonces en qué consisten algunas de esas conductas en una relación de pareja.

   Vemos pues que nuestros primeros contactos con la sociedad, son con nuestra propia familia. Sabiendo que a lo largo de nuestras vivencias, se cometen errores una y otra vez. Nadie está exento de ello. No obstante, parece ser que hay quienes se empeñan en relacionarse de formas no muy saludables, y que su modo de estar con alguien, sentimentalmente hablando, tiene ciertas características.

   Sería interesante saber qué tan merecedoras de cariño y amor, sienten por sí mismas las personas al momento de buscar una pareja. Esto lo mencionamos porque sentirme merecedor de que me sucedan cosas buenas, tiene mucho que ver con la autoestima, con una autoestima sana, es decir, a sentirme merecedor de felicidad, de amor, de buenas experiencias. Siendo así, nos atrevemos a preguntar ¿cuáles son las expectativas de una persona para con su pareja? Lo que también nos lleva hacia la cuestión, ¿por qué elijo las parejas que elijo?

Cada quien responderá según le va en la feria, reza un antiguo refrán.boardwalk-1783843_1920

   Entendiendo que si en la vida me siento poco agraciado, si creo que estoy condenado al fracaso, o si escuché a alguien muy importante para mí, “condenarme” a una vida de infelicidad y “predestinándome” a una vida sin amor, y le he creído durante todos estos años, no hace falta ser un adivino, para suponer cómo podría ser la vida de esa persona. El pensamiento catastrofista entonces estará presente, y aunque nos digan lo contrario, las heridas de aquello que escuché, los miedos por relaciones pasadas, los aprendizajes que obtuve de aquellas personas importantes, harán mella en mi comportamiento para con quien esté relacionándome sentimentalmente. Cabe resaltar que en ciertos momentos podré estar bien en compañía de quien digo amar, sin embargo, llegará el momento en que aquello que tanto temo (que me abandonen), mostrará su verdadero rostro en mis actitudes, y en mis pensamientos, y probablemente querré comprobar a cada rato que realmente me quieren. Por ejemplo, cuando me digan un sincero “te amo”, no le creeré, a pesar de sus buenas intenciones, porque ¿quién desearía amarme si estoy lleno de defectos? Lo que también nos motiva a preguntarnos ¿qué clase de pensamientos puede albergar una persona que cree que está destinada a no encontrar el amor según sus creencias?

    Por otra parte, hay quienes buscan una relación “perfecta”, aunque la realidad choque con ese concepto de “amor”. Quieren una relación impecable, donde no existan problemas y que, a la menor señal de conflictos, se alejan y rompen esa relación. Pero ¿es posible convivir sin ningún problema? No, no lo es. Toda relación conlleva conflictos y puntos de vista que en algún momento no estarán de acuerdo y evidentemente, existirán diferencias y controversias.

   También, hay personas  que ponen a prueba al otro, con el fin de corroborar que de verdad les aman. Sin embargo, esto terminará por fastidiar a su pareja y probablemente, les abandonará, confirmando así esa creencia que muy en el fondo traían, “yo sabía que esto era demasiado bueno para ser verdad”. En parte podría deberse a las expectativas que se generan en una relación, pero no comprenden que las expectativas son la mejor manera de frustrarse, ya que eso que esperan de una relación nunca llegará a cumplirse.

   Reiterando que en esta vida nadie es perfecto, y que los errores se encuentran en cualquier persona, podemos preguntar a quien sabotea su relación si estaría dispuestx a cambiar algo de sí mismxs para que sus relaciones funcionen. No lo sabemos. Ahora bien, hay individuos, que no están dispuestos a realizar ningún cambio, pero que además, se ufanan de ser como son. Creemos que tendrían que preguntarse a sí mismos:

  • ¿Qué es ser pareja?
  • ¿Qué es estar en pareja?
  • ¿Qué entiendo por pareja?
  • ¿Qué quiero de mi pareja?
  • ¿Qué puedo negociar y qué es inadmisible en la relación?
  • ¿Cómo pongo límites en mi relación?

Cuestionamientos por demás importantes, que brindan un poco de consciencia sobre lo significativo que es no permanecer “ciego” a muchas posturas que suceden durante la relación.

 Teniendo estos elementos que se han descrito durante el presente artículo, echemos también una mirada a uno de los aspectos que son más comunes y que fracturan a una pareja, algunas veces hasta romper el vínculo amoroso. Nos referimos a los celos. Una persona celosa, aunque no lo sabe conscientemente, es alguien que está sufriendo, que en realidad le duele lo que su pareja haga en su ausencia. Que tiene actitudes y acciones de censura hacia la persona que dicen amar, pero que en el camino, irá aumentando la intensidad de sus condenas y agresiones. Sufre por incómodas sensaciones que implican una dosis de miedo. Miedo a la pérdida del ser amado. También sufre por inseguridad, si, por esa terrible sensación de compararse con otras personas. Y por último, los celos nos muestran también envidia. Precisamente porque para él o la celosa, es insoportable el hecho de saber que su pareja puede divertirse sin su presencia. Lo cual, nos lleva a cuestionar sus habilidades para socializar. Es decir, qué tan irritado me hace sentir el hecho de que mi pareja pueda estar bien sin mí, sin mi presencia, y cómo me hace sentir eso, pues al carecer yo de habilidades para poder buscar fuentes de placer, de alegría, de algo que realmente me llene emocionalmente y con lo que pueda sentirme satisfecho, me incomoda.

   Entendemos entonces, que no podemos culpar a la otrapair-167267_1920 persona, de mis deficiencias. Que no puedo andar por la vida endilgando la responsabilidad de hacerse cargo de mis sentimientos, emociones y reacciones. Concientizar en cómo puedo relacionarme de una forma más sana, más libre. Entendiendo por supuesto, que muchas veces, nos relacionamos con personas que tienen lo que nos hace falta, emocionalmente hablando.

   Como se decía al principio de este escrito, nadie nace y a nadie se le enseña a convivir con otras personas. Todo eso lo vamos aprendiendo. Así como también, a nadie le enseñaron a relacionarse desde el amor de pareja. Cometimos, cometemos y cometeremos errores durante toda la vida, no obstante, para algunas personas, es casi un hecho, que dar sin esperar nada a cambio, les redituará en lo mismo por la otra persona, no obstante, creer esto es en realidad un imán para atraer a personas abusivas a nuestra vida.

   Así pues, siempre es conveniente saber del estatus de nuestra relación, como:

  • En qué punto nos encontramos.
  • Cuál es el proyecto de vida de ambos.
  • Qué queremos como pareja y como individuos.
  • Qué nos gusta y nos disgusta, etc.

Finalmente, aunque no se describen todos los comportamientos que sabotean una relación de pareja, creemos que encontrará el o la lectora, ejemplos claros de estos comportamientos, y que más importante, podemos pedir ayuda profesional cuando sintamos que nosotros mismos estamos atentando en contra de nuestros propios intereses amorosos.

La respuesta la tiene cada persona desde sus particulares experiencias.

Les deja un saludo Lic. José Pastor.

Si tienes comentarios o quieres contactar con el autor de este artículo puedes escribir al psicjosepastor@gmail.com para reservar una cita y trabajar tu problemática de pareja puedes hacerlo al 55 1174 2823.

 

 

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