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¿Qué son las heridas narcisistas? ¿Cómo las identifico? De hecho hay varias formas de poder identificar estas heridas. Veamos este ejemplo:

Jueves, ya casi final de una semana más de trabajo. Laura va tarde, nuevamente llegará a la junta con retraso y en esta ocasión no podrá decir que es por el tráfico.  

Pasa por la cocina y una nota de su roomie no puede llegar en peor momento — Lauris, esta semana te tocaba la limpieza de la sala, es posible que lo hayas olvidado— cuando ve la cara feliz al final del recado Laura simplemente piensa que su compañera de vivienda es una obsesiva de la limpieza.

Cuando al fin ingresa a su junta es evidente su retraso, aun cuando algunos de sus compañeros puedan disimularlo. Buenas noches, que bueno que nos acompañas — dijo su jefa— es imposible para ella resguardar su irritación y malestar. Laura sabe que no podrá decir nada en ese momento, poco falta para su evaluación y quiere pedir un aumento, esta consciente de las fallas que ha tenido, pero se dice que nadie es perfecto y que en términos generales se ha desempeñado bien a pesar de sus prisas.

Si embargo, el día de su evaluación sale a relucir su falta de concentración y sus constantes retrasos; al llegar su hora de comida comienza a pensar en la opción de cambiar de trabajo, al final en este trabajo no es valorada y sus jefes son tremendamente exigentes. Recuerda entonces que tiene que hablarle a su novio para saber a qué hora pasará por ella, pero él le ha ganado, un mensaje de voz le hace saber que no irá además de hacer hincapié en que necesita hablar con ella.  La frase que más sustos ha provocado en la historia de las parejas termina por hacer de su día uno de los más horribles de su vida.

¿Cómo le hacemos frente a estas heridas?

Así como Laura todos hemos sufrido y seguiremos sufriendo de heridas narcisistas.

Algunas de estas heridas las sacamos a flote con la ayuda de la recriminación como la que le hace mentalmente a su roomie -dado que lo siente como un ataque- al pensar que es obsesiva, y a pesar de la culpa que le puede generar no cumplir con su parte parece mejor opción echarle la culpa a alguien o a algo como a la luz o al internet como otro intento de resguardo.

A pesar de sentir el golpe bajo de la evaluación, logra compensarlo cuando ve el menosprecio de sus actividades a la par de su inclinación a pensar de que estaría mejor en otro lado. Guarecerse en una sensación de superioridad también es una forma de eludir el sufrimiento.

Por otra parte, es probable que Laura empiece a sentir rabia o ira ante el muy posible desenlace de su relación porque ambos sentimientos son la formula perfecta para escapar de ese dolor que la ruptura le genera.

Y todo esto porque hay algo de la condición humana que nos empuja a querer ocupar lugares en los que sentirnos mirados, admirados, reconocidos y sobresaliendo del resto, pero cuando la experiencia nos coloca en un lugar secundario nos resistimos.

Un poco de historia
la evolución del hombre y del narcisismo

Era 1917 cuando Sigmund Freud publica su artículo “Una dificultad del psicoanálisis” en el que expone lo que él llamó la triple ofensa o dicho de otra manera, las tres heridas narcisistas del hombre. La primera de estas heridas gira en torno al universo el cual está conformado por numerosas galaxias, entre las cuales está la nuestra. Por algún tiempo, antes de que llegara Copérnico, la humanidad pensó que ocupábamos el centro de este.

El heliocetrismo mostró que ocupamos un rol bastante secundario. Quizá esta primer herida ha dado paso a nuevas teorías como las propuesta por la Sociedad de Terraplanistas (Flat Earth Society en inglés)   quienes sostienen que tanto el sol como la luna, el resto de los planetas y las estrellas están a unas millas de la superficie en que vivimos y eso es posible porque la tierra tiene la forma como una lenteja, y más allá de los argumentos científicos que puedan refutar esta explicación, desde mi opinión es una muestra de que es una herida narcisista que aún esta supurando.  Algo similar le pasa a Laura al momento de su evaluación tomando un rol muy distinto al que pensó.

La segunda se relaciona con que muchas generaciones se forjaron bajo la idea de que el ser humano fue concebido con cierto halo de divinidad, distintos al resto de los seres vivos de este planeta, por el simple hecho de haber sido creados a “imagen y semejanza” de Dios; aunque la ciencia haya dicho que en realidad se trata del resultado de la evolución azarosa de homínidos hasta llegar al homo sapiens pero ineludiblemente emparentado con otros animales.

La tercera y última herida tiene que ver con el lugar al que se ha puesto a la razón. La ciencia, el conocimiento, la capacidad de abstraer, de razonar, de conceptualizar son una parte de lo alcanzable. Freud refiere que no todo pasa por la razón, que existen sentimientos, deseos, sensaciones e impulsos que transitan por caminos invisibles para la razón y, en muchos casos, terminan condicionándola. Por eso no será raro que en algún momento Laura enuncie con indignación “Todos los hombres son iguales”.

Hasta el próximo leencuentro.

¿Quieres saber de qué otras formas hacemos frente a las heridas narcisistas? ¡te recomendamos este artículo! https://www.bicaalu.com/tintero_digital/2019/bicablog_20190901.php

Pero si quieres saber más sobre psicología, tenemos otras recomendaciones para ti. https://mentalizarte.mx/2016/12/08/rumias-tus-pensamientos/

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