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11379843093_ba17933ea2_zMi aproximación hacia la Arteterapia fue para mí la oportunidad de unir dos tendencias que generaban sensaciones placenteras: el entusiasmo por la creación artística y la relación de ayuda.  Por cuestiones que de pronto pasan en la vida, no había podido realizar mis estudios como artista plástica -pero entonces como ahora- el acto creativo, la abstracción de la realidad y el poder del símbolo son conceptos que, al unirse en un contexto psicoterapéutico, parecen magia.

Malchiodi (2006) señala que la combinación de palabras “arte” y “terapia” suscita una enorme ambigüedad, ya que la unión de ambas disciplinas trae consigo un amplio repertorio de conceptos como: Artes visuales, proceso creativo, desarrollo humano, personalidad, comportamiento, salud, actitud, etc. Lo que hace muy difícil su entendimiento.  Mi objetivo al contarles sobre mi experiencia no es solo que comprendan sobre este binomio de palabras que ha cambiado mi vida (y la de los pacientes que me han permitido trabajar con ellos) sino que, conozcan los alcances terapéuticos que tiene este enfoque. Durante mi formación como Arteterapeuta, observando detrás del cristal me asombraba sobre los pequeños detalles que hablaban más de mil palabras; las creaciones de los pacientes siempre me resultaban como monografías de su cotidianidad, solo se necesitaba saber qué preguntar.

Es la pregunta el trabajo más sutil del arteterapeuta, necesario para develar las significaciones inconscientes de cada producción artística. El paciente habla a través de la metáfora de lo que plasma. Pongamos por caso el mío, hace ya algunos años durante mi trabajo terapéutico en alguna sesión, a mi terapeuta le pareció buena idea que trabajara mi obsesión sobre el ser perfecta y dibuje un triángulo equilátero como ese símbolo que representaba la perfección, me esmere en rellenarlo completamente de azul cielo. –“¿qué tiene ese triángulo que es perfecto?”- En respuesta automática conteste: -“El equilibrio de sus formas, los ángulos iguales…” y remate con “a los ingenieros les fascinan los triángulos porque pueden construir sobre él”. Hasta ese momento no había caído en cuenta de ese detalle, mi pareja en ese momento era ingeniero y mi relación con él no era sana, él como otra persona importante en mi vida quería construir algo que no era yo. Después de un momento me dio otra hoja y me pidió que dibujara lo contrario. Para mí lo contrario tenía que ver con algo que fluye. Entonces él sacó una pequeña vela y una cuchara con el propósito de que pudiera convertir la rígida crayola en algo más libre.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Ese cambio físico del material resultó para mí una transformación interna. Con la cera ya líquida realice mi segundo símbolo: un lirio color morado. Un lirio porque ninguno es igual a otro y en eso radica su belleza, un símbolo que expresa que para todo hay un momento (para crecer, para florecer, para esperar) De alguna forma la naturaleza, a través de la flor, sabe esas cosas. Para mí había llegado el momento de que yo eligiera que quería construir y de que era tiempo.

Como se puede deducir en este ejemplo, el Arteterapeuta acompaña y es sensible a las necesidades de su paciente y junto con el se inicia un proyecto de transformación, de resolución de dificultades o de simple autoconocimiento.

Por otra parte, el arteterapeuta es también sensible a la creación, justo por eso induce de forma sutil para que la profundidad y autenticidad, en este caso, reforzarán mi lirio. ¿Te ha parecido mágico? Para mí lo es. Y no por demeritar todos los estudios y las teorías que hay detrás, pienso que es mágico porque a cualquiera (como me pasó a mí) puede no tener las palabras para describir lo sentimientos o los pensamientos que le generan ciertas situaciones, pero el arte ofrece este medio de comunicación y brinda en ese momento, incluso antes de la intervención formal del terapeuta, la sensación de empoderamiento (desarrollando habilidades de afrontamiento saludables). Al mismo tiempo es magia porque toma al menos dos de los componentes más claros propios del humano: El movimiento y la creatividad. Nunca se sabe que se trabaja durante una sesión o lo que el paciente dibujara, siempre que estoy frente a una paciente imagino en ese instante previo a que me explique su obra que se está abriendo el telón de su inconsciente, tanto para mí como su psicoterapeuta como para el consultante.

8050187048_54ce5a5519_zSi el humano es movimiento y creatividad ¿Qué nos hace pensar que estar sentado en una silla o diván sea la única o la mejor forma de sanar? La arteterapia sana porque trabaja en nivel inconsciente a través de la creatividad y a través de las preguntas se le une el consciente. Sana porque se pone en acción al paciente al momento de dibujar, pintar o modelar y con estos dos aspectos, el de elegir.

Deseo que tú, al leer esto, sientas al menos la curiosidad de experimentar el arte como terapia, aprecies y experimentes en carne propia sus beneficios y te asombres de las muchas posibilidades que tiene para ofrecerte.

¿Deseas saber más? ¡déjanos tu pregunta en los comentarios!

Referencia:

Malchiodi, C. (2006) The Art therapy sourcebook. McGraw Hill: Nueva York.

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1 Comment

Adriana Islas · 20 julio, 2017 a las 6:32 am

Hola, me ha gustado mucho el artículo, desde siempre me ha interesado especializarme en este tipo de terapia. Me gustaría saber en dónde se imparte algún diplomado o cursos de está disciplina. Gracias por Compartir.

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