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Es hijo único, pero el embarazo fue muy complicado. Cuando nació tuve depresión postparto y me mantuvo en cama lejos de él creo que un año. Dos años sentía no quererlo y el año pasado con la pandemia ambos tuvimos que convivir más y eso ha hecho que sienta culpa por no quererlo hasta ahora. ¿Hay algo que pueda hacer?

Muchas gracias por escribirnos. La depresión postparto es una enfermedad que ocurre con más frecuencia de lo que imaginamos y que se caracteriza por un estado constante de tristeza, necesidad de llorar, pérdida del interés y la ilusión por las cosas, disminuye la energía, altera el apetito y los hábitos de sueño. Estos síntomas hacen muy difícil que las pacientes puedan cuidar de sí mismas por lo que resulta casi imposible que atiendan a alguien más. El problema es que esta incapacidad genera en las mamás un profundo sentimiento de culpa que a su vez las deprime más y así se convierte en el cuento de nunca acabar.  En tu caso lo más importante es darte cuenta que te recuperaste, que ahora ya puedes a tu hijo y, a partir de ahí, resignificar ese tiempo que te fue imposible estar disponible para él como hubieras querido.

Mohamed Hassan en Pixabay

El origen de la culpa

La psicología define a la culpa como “una acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.”  Quien la sufre, experimenta remordimientos, recriminaciones, angustia, impotencia y frustración. La culpa esta vinculada a la moral y a la justicia, de ahí que, tanto en los preceptos religiosos como en las normas legales, se suscriba una penitencia para pagar las culpas o faltas que cometimos. En el ámbito psicológico sucede lo mismo, la culpa genera remordimiento y este busca que “paguemos” por la falta que cometimos, así nos convertimos en jueces de nuestra propia existencia, nos reprochamos y buscamos redimirnos.

Vista desde el aspecto positivo o adaptativo los sentimientos de culpa tienen la finalidad de ayudarnos a hacernos responsables de nuestros actos y actuar en consecuencia, nos ayudan a reparar o reconducirnos. Una forma de ejemplificarlo es cuando reaccionamos con enojo excesivo frente a una situación, al darnos cuenta de nuestra conducta, nos sentimos mal y pedimos una disculpa por lo que hicimos o dijimos.

Por el contrario, se conoce como culpa desadaptativa al sentimiento que provoca un enjuiciamiento inadecuado o excesivo frente a una acción. El sentimiento de culpa es un proceso subjetivo que está determinado por nuestra interpretación y valoración de los hechos. ¿Por qué sucede? Se debe a muchos factores entre los que se encuentran:

  • El aprendizaje, no nacemos con ella, la adquirimos a partir de la imitación así como de lo que nos dicen que deberíamos ser y hacer.
  • La presión social, se refiere a lo que se espera de nosotros de acuerdo a los roles de género que nos han asignado. En el caso de las mujeres ser buena madres, esposas, hijas y profesionistas.
  • La autoestima, está directamente relacionada con el autoconcepto y con las exigencias que tenemos hacia nuestros actos. Esta determinada por el medio en el que nacemos, lo que aprendimos en casa y la identidad de género.

Lejos de ayudarnos a reconsiderar una conducta, los sentimientos de culpa desadaptativos lastiman nuestra autoestima y nos paralizan. El remordimiento se convierte en un verdugo sádico que nos recuerda constantemente “nuestras faltas” y nada de lo que hagamos será suficiente para mitigarlo. A diferencia de la culpa adaptativa, que nos ayuda a asumir nuestra responsabilidad, los sentimientos de culpa tienen como finalidad torturarnos.

¿Cómo lidiar con la culpa?

Lo primero que tenemos que hacer es trabajar con el principio de realidad es decir analizar la situación de la manera más objetiva posible para revalorar “la culpa” que estamos experimentando. En tu caso, por ejemplo, enjuiciarte por lo que no pudiste hacer mientras estabas deprimida resulta injusto por que física y emocionalmente estabas incapacitada para hacerte cargo de tu bebé. Partiendo de que aquí te aconsejamos:

  1. Reconocer y validar tus sentimientos, además de la culpa estás pasando por un proceso de duelo, escúchate, ¿qué sientes? ¿qué te dices?
  2. Acéptate, le diste a tu bebé lo mejor que pudiste frente a la circunstancia que estabas viviendo.
  3. Recupera el tiempo perdido, la pandemia, como lo decías, te dio la oportunidad de rencontrarte con tu hijo, este es un momento valiosísimo para resignificar el vínculo, enfocándote en el aquí y el ahora.
  4. Deja de recriminarte, una cosa es escuchar tus sentimientos y otra torturarte con ellos, ¿cuál sería la finalidad? Haz una lista de tus quejas, analízalas ¿qué puedes cambiar? Si no lo puedes cambiar, suéltalo, tenerlo en tu mente y tu corazón solo te hará daño.
  5. Repara, ¿te falto cargarlo, arrullarlo, jugar? ¡Hazlo! Tu hijo está aquí, listo para recibir toda la atención y el cariño que estés dispuesta a darle. Reconócelo y disfrútalo.
  6. Redefínete, ¿qué has descubierto durante la pandemia? ¿qué te gusta hacer con tu pequeño? ¿cómo te defines como mamá hoy? ¿cómo están tus emociones?

Si bien la depresión postparto dura un tiempo indefinido y al parecer ya has sido dada de alta, recuerda que la depresión puede volver a aparecer y uno de sus principales detonantes es el sentimiento de culpa, de ahí la importancia de trabajar con él y estar atenta a los cambios en el estado de ánimo que puedas estar experimentando para evitar una recaída. Si sientes que algunos síntomas están regresando o que aún padeces alguna secuela acude lo antes posible con un especialista, en Mentalizarte estamos listos para ayudarte. ¡Consúltanos!

Recuerda que esta columna llega a ti gracias a la colaboración de Clara Sánchez, comunicóloga y psicoanalista.

Puedes enviar tus consultas o preguntas con tu nombre, utilizando un pseudónimo o escribiéndolas de manera anónima ya sea en nuestra sección de comentarios o vía correo electrónico a csanchez28@gmail.com. Les daremos respuesta en las siguientes entregas.

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