«Tengo la sensación de que he nacido para algo diferente de lo que estoy haciendo. Tengo una relación muy estable, pero muy apartada; un trabajo que no me gusta, que es muy estresante y que tiende a alargar las jornadas, pero paga mis deudas de la renta y mis perros. Por cuestiones de salud he tenido que dejar cosas que me gustaba hacer y a lo que le dedicaba tiempo los fines de semana como hacer ejercicio. No sé qué me gusta, no sé qué más hacer ¿Qué me aconsejan? Adrián, 44 años».
Hola Adrián, muchas gracias por contactarnos, entendemos lo frustrante que es sentirte desmotivado con lo que haces y de lo que tienes, a pesar de que, a los ojos de los demás, sean cosas agradables e incluso admirables.
Es importante que desmenucemos bien lo que sientes porque se puede deber a distintos factores, desde la presión externa y el cansancio acumulado que experimentas, el agotamiento mental por el deterioro de tu salud física hasta una crisis existencial. Leemos que tienes una responsabilidad económica que te obliga a mantenerte en tu trabajo actual, aunque no te gusta, eso significa que en estos momentos estás poniendo el deber, -la ganancia económica- por encima del placer, -hacer lo que te gusta-. En muchos momentos de la vida se priorizan las cosas de esta manera y luego se compensan haciendo otras actividades que nos gustan, como lo hacías con el ejercicio, sin embargo, cuando se pierde la posibilidad de equilibrar el deber con el placer surge un sentimiento de frustración. Si la persona se mantiene durante mucho tiempo en esta situación, pierde la motivación e incluso puede verse afectada su salud emocional y física.

¿Qué puedes hacer? Darte cuenta qué estás enfrentando varios duelos, el primero por la pérdida de tu salud, el segundo por no tener un trabajo que te agrade, el tercero por no ser la persona que deseabas y el cuarto por carecer de una pareja cercana. Vivir un duelo implica oscilar entre la negación, la ira, la negociación, la depresión y finalmente la aceptación, que por cierto no es lo mismo a la resignación. La primera genera una respuesta pasiva en la que el individuo se rinde ante la situación porque sientes que no tienes opción y lo hace con amargura, victimismo o tristeza. La aceptación busca la paz. No significa que te guste lo que pasó, sino que dejas de pelearte con el hecho de que pasó. ¿Te das cuenta toda la revolución emocional por la que estás atravesando?
Enfócate en ti
La situación que describes habla más de resignación y hartazgo que te impiden conectar contigo, con lo que quieres y con lo que te gusta. Es como si tu cerebro te dijera: “esto es lo que hay y no podemos optar por nada más”. La decepción en la que te encuentras te ha llevado a perder el sentido de vida y para recuperarlo necesitas, en primera instancia, bajar el estrés para encontrar un espacio en el que puedas reconectar con las cosas que antes disfrutabas. Para hacerlo reflexiona:
- ¿Qué puedo hacer para recortar entre un 5 o 10% de mi desgaste físico semanal?
- ¿Qué parte del estrés que siento es por lo que me piden los otros que hagas y cuál es por mi autoexigencia?
Ahora bien, con ese tiempo que has podido rescatar para ti, es importante que hagas algo que disfrutes, lo que sea, armar un rompecabezas, leer, salir a caminar, reconectar con tus amigos, retomar una afición. Es importante que consideres incorporar alguna actividad física al aire libre, ¿por qué? El sol regula la química cerebral estimulando la síntesis de serotonina, que es un neurotransmisor asociado con el bienestar, la calma y la concentración. La exposición moderada al sol, es decir de 10 a 15 minutos al día, aporta vitamina D. Estudios recientes han demostrado que los niveles bajos de esta sustancia están directamente relacionados con síntomas depresivos y la fatiga crónica.
No esperes tener grandes proyectos para que aparezca la motivación, ésta llegara a partir de acciones pequeñas, como las que describimos: tomar el sol, caminar, salir con la gente que solías frecuentar, la intención es reconectar tus sentidos para redescribir el placer de estar vivo.
En busca del sentido de vida
Cuando describes la sensación de haber nacido “para algo diferente” se evidencia la falta de motivación en la que te encuentras que, de no ser atendida, podría desencadenarse en un proceso depresivo.Viktor Frankl, creador de la logoterapia, explicaba que el sentido de vida se puede recuperar por tres vías:
- Validando lo que eres capaz de crear, es decir lo que aportas al mundo.
- Valorando las experiencias que tienes: apreciando lo que recibes del mundo.
- Reconociendo la actitud que tienes ante lo inevitable: no puedes cambiar una situación, pero si la forma cómo decides vivirla.
Quizá uno de los errores más frecuentes cuando se habla del sentido de la vida es pensarlo como sinónimo de meta cuando en realidad tiene que ver con el proceso, es decir con la forma como enfocas las acciones diarias para conseguir un objetivo que te permita crecer. En pocas palabras está más relacionado con responder a tus pasiones que con alcanzar “el éxito” profesional. Pero ¿cómo saber para qué naciste? Aquí hay tres pasos concretos para empezar a descubrirlo:
- Obsérvate: ¿qué situaciones, actividades o cosas te hacen vibrar?
- Plantéate pequeñas metas que te motiven a vivir hoy, el sentido se acumula desde lo pequeño.
- Diferencia el éxito del sentido de vida: el éxito es algo que se alcanza principalmente a nivel económico-social, mientras que el sentido de vida es algo personal que se tiene y te da satisfacción a pesar de que pueda parecer insignificante para los demás.
¿Y los vínculos?
¡Son prioritarios! De ahí la relevancia de acercarte a los familiares y amigos con quién eres afín porque ellos pueden ayudarte a recordar lo que te gustaba, tus sueños, tus deseos. También el sumarte a nuevas actividades te permitirá conocer personas con las que puedas compartir este momento de tu vida.
Dices que tienes una pareja estable pero alejada…¿Qué los separa? ¿aún hay amor? ¿afinidades? ¿lo que tienen es estabilidad o están en zona de confort? Hemos dejado el tema de la vida de pareja hasta el final porque primero necesitas rencontrarte contigo para después mirar lo que pasa con tu pareja. Entendemos que en este momento tu prioridad es la salud física, pero recuerda que está vinculada con tu salud mental de ahí la importancia de ir atender ésta última en paralelo al tratamiento de tu médico.
Sabemos que el trabajo que te proponemos puede resultar agobiante, recuerda que no estás solo, en Mentalizarte estamos preparados para acompañarte, ¡Consúltanos!
Esta columna llega a ti gracias a la colaboración de Clara Sánchez, comunicóloga y psicoanalista. Puedes enviar tus consultas o preguntas con tu nombre, utilizando un pseudónimo o escribiéndote de manera anónima ya sea en nuestra sección de comentarios o vía correo electrónico a csanchez28@gmail.com. Les daremos respuesta en las siguientes entregas.

Deja un comentario