Cuando el dolor necesita permiso ¿Qué hacer ante los duelos desautorizados?

Hola, preferiría no dar mi nombre. El mes pasado mataron a mi hija. Era novia de un narcomenudista de la colonia quien parece tenía una deuda económica con sus jefes y saldaron la cuenta con mi hija. La situación ha sido muy dolorosa porque nosotros no queríamos a ese muchacho, pero ella se empeñó en seguir con él, pese a las críticas fundamentadas de los vecinos.  Cuando nos enteramos de lo que había sucedido, además del dolor de su pérdida, tuvimos que lidiar con los cuestionamientos de los vecinos quienes nos daban a entender que “se lo había buscado por andar con ese tipo”. Solo han pasado un par de meses, mi esposa y yo seguimos devastados, porque tal pareciera que no tenemos derecho a sufrir. ¿Me puede dar algún consejo?

Sentimos mucho tu pérdida. Lo que nos compartes es muy doloroso y es importante comenzar por nombrarlo, se trata de un duelo desautorizado, como lo definió Kenneth Doka (1989), profesor emérito de Gerontología y miembro de la facultad en la Graduate School de The College of New Rochelle, quien lo utilizó para referirse a las pérdidas que “no encajan” en los marcos culturales del dolor permitido debido a alguno de los siguientes criterios:

1.     Duelos acumulativos no reconocidos: cuidadores, profesionales de salud, psicólogos, bomberos, personal de emergencias.

2.     Duelos identitarios o existenciales: pérdida de un rol, de una identidad

3.     Relación no reconocida, cuando el vínculo no es “oficial” como la muerte de un amante.

4.     Duelos socialmente invisibles: pérdida de animales, de vínculos digitales, de figuras públicas o de objetos con valor simbólico.

5.     Duelo perinatal, a concsecuencia de un aborto.

6.     Causa estigmatizada, muerte por vergüenza social a concsecuencia de  suicidio, VIH, sobredosis ó asesinato.

7.     Forma de duelo juzgada, cuando se experimenta un dolor excesivo o “inapropiado” por alguien que, a juicio no lo merece debido a su conducta.

Doka (2021), afirma que el 40% de los duelos son desautorizados en las sociedades modernas[i]. Tu caso entra en el rubro de causa estigmatizada, razón por la que se condena a los deudos a enfrentar un duelo silencioso, invalidado, en el que no se recibe el reconocimiento o legitimidad social porque se juzga e impide que los dolientes se expresen libremente, situación que puede derivar en estrés postraumático y enfermedades psicosomáticas.

Artur Łuczka en Pixabay

José Gonález Fernández, psicólogo y formador especialista en duelos, reconoce tres factores esenciales que hacen que un duelo se califique como desautorizado[1]:

1.     Ausencia de reconocimiento simbólico: no hay velorio, despedida ni objetos que representen el vínculo.

2.     Lenguaje evitativo y eufemístico: “Ya tendrás otro”, “mejor ahora que después”, “no era un hijo todavía”, “se lo buscó”, “qué bueno que ya no está con nosotros”

3.     Culpa internalizada: las madres y padres suelen sentir que fallaron biológicamente o que “hicieron algo mal”, incluso cuando no existe responsabilidad alguna.

Consecuencias de los duelos no autorizados

El acompañamiento social durante el proceso de duelo permite que se reconozca y valide el dolor de los familiares, de ahí que existan distintos rituales, según las creencias de cada quien, para acompañar a los deudos como son los novenarios, las misas, etc.

En los duelos no autorizados se anulan están posibilidades de acompañamiento por lo que se generan daños:

1.     Emocionales: hay un sentimiento de culpa, vergüenza, ansiedad, ira reprimida e incluso depresión  que en situaciones más complejas puede llegar a ideaciones suicidas o incluso al suicidio.

2.     Físicas: Insomnio, fatiga, dolores crónicos mediante los cuales se va somatizando la pérdida, recuerda que lo que no se expresa, se queda atrapado en el cuerpo.

3.     Espirituales: Pérdida de fe, crisis existenciales, renuncia a sus creencias que son las que podrían darle un soporte importante frente a la pérdida.

El peso social:
Los humanos necesitamos vivir en comunidad, de ahí que el rechazo de nuestros grupos de pertenencia además de las consecuencias antes mencionadas hacen que a nivel social los deudos experimenten:

·        Aislamiento: debido a que constantemente es cuestionado por su pérdida, el deudor debe reprimir sus sentimientos y evitar el tema, lo que genera una profunda sensación de soledad.

·        Duelo traumático: a falta de rituales sociales de los que hablábamos anteriormente, el doliente encapsula su duelo lo que hace que sea más doloroso y difícil de procesa

·        Resentimiento social: como una respuesta natural frente a un entorno que le da la espalda.

·        Ambigüedad y confusión: frente al exceso de presión social, el deudor puede cuestionar la validez de sus sentimientos.

¿Qué puedes hacer?


Lo primero es recordar la frase de Doka “el duelo no necesita permiso porque el amor sí justifica el dolor.” Lo que sienten tú y tu esposa es absolutamente válido, merece nombrarse y resignificarse debido a que, cuando alguien muere, nos duele su ausencia, independientemente de las causas por las que ya no está con nosotros.

El duelo estigmatizado es particularmente doloroso porque hay una necesidad de justificar las acciones del fallecido, se les obliga a los familiares a bajar la cabeza e incluso a sentirse culpables de sus actos. Para lidiar con estos situaciones es necesario

1       Recordar que la pérdida es suya y que nadie tiene el derecho a cuestionarla o juzgarla

2       Nombrar la pérdida tal como sucedió: “mataron a mi hija”

3       Darse permiso de sentir el dolor: recordando  que la intensidad de éste dependerá de la intensidad del vínculo, no de la aprobación social. Si el dolor es grande, el amor y la pérdida también lo fueron.

4       Crear redes de apoyo selectivas : encontrar personas o espacios que sí reconozcan y sean capaces de acompañarlos en su dolor.

5       Practicar los rituales que consideren pertinentes tanto a nivel social como privado.

6       Establecer límites para enfrentar  la presión social, como establecer una  frase corta y firme para neutralizar el prejuicio de los demás

7       Distanciarse de quienes los juzgan: si el juicio es más importante que la empatía frente al dolor esas personas no son las adecuadas para acompañarlos. Para sanar necesitan validar su dolor, no la absolución de las culpas de su hija.

8       Escribir un «Diario de Duelo»: Mantener un espacio privado donde se pueda expresar sin censura la rabia, la tristeza y la culpa. Esto permite procesar las emociones sin la presión de la mirada o el juicio externo.

Como hemos revisado, los duelos estigmatizados pueden ser aterradores y muy dañinos a corto, mediano y largo plazo, recuerda que en Mentalizarte estamos preparados para escucharte a ti y a tu esposa, sin juzgarlos, validando su dolor y acompañándolos en el proceso. ¡Consúltanos!

Esta columna llega a ti gracias a la colaboración de Clara Sánchez, comunicóloga y psicoanalista. Puedes enviar tus consultas o preguntas con tu nombre, utilizando un pseudónimo o escribiéndote de manera anónima ya sea en nuestra sección de comentarios o vía correo electrónico a csanchez28@gmail.com. Les daremos respuesta en las siguientes entregas.


[1] González Fernández, (2025) Cuando el dolor queda fuera del guion social

[i] Doka & Davidson, (2021) Disenfranchised Grief: New Directions

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